Never Say Goodbye

Never Say Goodbye

-Tienes que prometerlo. +¿El qué? -Que nunca me dirás adiós.

#Capítulo o7


No me lo podía creer, tenía que ser una broma o una ilusión; o quizá un sueño... No, más bien sería una pesadilla, inducida por el exceso de estrés  que había tenido. En realidad estaba en esos momentos dormida ya en mi cama, después de haber salido sin problemas del estadio: Luce había aguantado no sin quejarse por el camino, y todo estaba bien, mejor que bien, perfecto, todo en orden, como siempre.

Salvo que ni yo misma me lo creía, cuanto más miraba a esos ojos azules, más me daba cuenta de la realidad; de que me había derrumbado en un lugar que no conocía para nada, de que había llorado cual niña chica con una rabieta, de que había explotado en el lugar menos indicado, en el momento menos conveniente.
Y lo peor de todo eso: que estaba ahí sentada, llorando como una inmadura en lugar de estar buscando a mi hija, a la niña por la cual me levantaba todos los días de la cama y me obligaba a seguir mi vida, a afrontar los problemas.

Y más lágrimas salían de mis ojos, a raudales, consiguiendo que me sintiera la peor persona del mundo; en seis años había conseguido aguantarme las lágrimas, mostrándome fuerte frente a cualquier persona que me viera, y no había conseguido seguir con mi faceta más. En ese momento tenía que sacarlo todo, ya que una vez que había empezado ya no podía parar.

Al darme cuenta de que cuando más miraba a esos ojos azules, que tanto me recordaban a los ojos del padre de Luce, más lloraba, aparté la mirada, agachando la cabeza y volviéndola a esconder entre mis brazos y piernas.
No quería que nadie me viera así; y menos él, a pesar de todo le había reconocido, y si Luce lo supiera me hubiera ahorcado.
Luce; volví acordarme de ella y saqué fuerza de donde no sabía que tenía; poniéndome en pie de un salto y casi chocándome con 'él' que se había agachado como si me fuera a abrazar. Cosa que detesté: nadie tenía que consolarme, había superado demasiadas cosas en la vida y todas (al menos desde hacía seis años) las había superado sola.

Y seguiría siendo así. Estaba sola, sí, pero ya me había acostumbrado a ello. Debía seguir siendo fuerte.

Negué con la cabeza para mí misma, pensando en qué debía hacer en ese mismo momento. No tenía ni idea de a dónde ir, dónde buscarla.

Por mucho que ya no estuviera llorando derrumbada, seguía estando perdida en lugar del estadio.
Miré hacia uno y otro lado, esperando que un bombillo se encendiera en mi cerebro.

Mientras me debatía sobre a qué lugar debería ir, los ojos azules se interpusieron en mi vista.

-¿Se encuentra bien? -Preguntó, con una voz enronquecida, lo que me hizo preguntarme si fumaría.

-Sí -Mentí, y caminé sin haber decidido aún nada.


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-Pareces perdida.

Me encogí de hombros mientras seguía caminando por Dios sabe dónde.

-Y tú pareces un poco pesado.

Una risa escandalosa hizo eco en el solitario pasillo.
Miré al moreno(aunque pelirrojo, raro pero bonito pelo, incluso en ese momento no podía negarlo), con los ojos ardiendo por la rabia, para encontrármelo con ahora una sonrisa en la cara.
Levanté una ceja.

-No te entiendo - Dijo, sacudiendo la cabeza-. Yo podría ayudarte.

Sonreí falsamente, me estaba poniendo nrvoosa. Estaba a punto de estallar, pero esta vez no para llorar como una niña chica, sino para comenzar a gritarle que se callara de una santa vez.

- ¡¿Quieres callarte de una vez?!

-No.

Suspiré pesadamente.
Su sonrisa cada vez era mayor, y a la vez que su sonrisa se agrandava también lo hacía mi desesperación.

-Me estás poniendo nerviosa.

- Suelo provocar ese efecto en las chicas.

Me guiño un ojo ¡realmente tuvo el atrevimiento de guiñarme un ojo mientras sonreía!

Al ver que yo ponía los ojos en blanco, su escandalosa risa comenzó a resonar en mis oídos de nuevo.

Giré a la izquierda en la primera esquina que vi. Seguía sin tener si quiera una mínima idea de por dónde iba, pero estaba desesperada por escapar ( de las sensaciones, más que de ese tío) , y para colmo cada vez que pensaba en Luce me costaba respirar.

-Ese no es el camino - Canturreó la voz ronca a mi espalda, silbando cuando terminó de pronunciar las palabras.

Me di la vuelta para mirarlo, con lágrimas de rabia recorriendo mis mejillas.
Y estallé en cuanto lo vi.

-Pero, y a ti qué más te da. ¿Que estoy perdida? ¡Pues sí, y qué! ¿Que llevo cerca de dos horas buscando a mi hija , a la cual traje en contra de mi voluntad , sólo por hacerla feliz? ¡También, pero qué más dará! Y encima tú me estás haciendo coger aún más nervios, así que no me vengas con ese rollo 'gusto a todos, y todas son mis fans', porque juro que te cruzo la cara de un cachetón.

Respiré entrecortadamente, con las lágrimas saliendo a raudales de mis ojos, la rabia estaba disipando de nuevo para dejar paso a la preocupación por Luce, la cual en mi mente estaba tan perdida como yo, pero sola , y aún más asustada me dejaba, al imaginármela preguntándose dónde Diablos estaba yo.

Comencé a sollozar, respirando aún más entrecortadamente, limpiándome con el dorso de la mano las lágrimas que seguían cayendo de mis ojos cerrados.

Sentí su precencia más cercana, y entreabrí los ojos, viéndolo moverse nervioso en mi dirección . Extendió un brazo en mi dirección, pero lo dejó ahí como si no supiera qué debía hacer.
Los volvió a dejar caer, suspirando con frustración.

-Está bien, no te preocupes más, te llevaré con tu hija.


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Así que era eso.

Danny me sonrió nervioso, encogiéndose de hombros mientras llegábamos al camerino.

-Parecía tan feliz, que me ofrecí yo mismo a venir a buscarte.

-Pero tú también eres su ídolo.

Se encogió de hombros, más tranquilo al ver que yo me tranquilizaba y había dejado de sollozar y gritarle.

Me había enfadado al saber que todo el rato él había sabido dónde estábamos y hacia dónde había que ir.

Pero cualquier cabreo que hubiera sentido se disipó en cuanto nombró a Luce, diciéndome que había aparecido delante de su camerino, después de haberse perdido (yo estaba segura de que se había perdido) y que había entrado pensando que ellos ya no estarían ( ya que normalmente no se quedaban después de un concierto).
Lo demás si quiera había sido capaz de escucharlo, estaba demasiado ocupada regocijándome en la idea de que pronto estaría de nuevo junto a Luce, y que la habría recuperado. Que todos mis miedos de que me había perdido( y a ella a la vez) habían sido en vano.

-Estaba demasiado ocupada en ese momento con Tom como para darse cuenta de que me había ido.

Levanté una ceja, incrédula, a lo que él rió con esa risa ronca y escandalosa suya.

-Con cada uno se estaba tomando su tiempo, contándonos a cada uno qué le gusta de él. Yo fui el primer afortunado.

Ahora fue mi turno de reír; podía imaginarme claramente a Luce hablándoles a ellos como cuando hablaba conmigo, diciendo cada una de sus 'fabulosas' virtudes.

Danny abrió la puerta del camerino y me dejó pasar delante de él.
Me encontré con los otros tres restantes del grupo, sentados en un sofá moderno con pinta de muy cómodo, sonriéndole a Luce que no dejaba de hacer sonar su voz, soltando palabras por su boca que yo si quiera formé como oraciones en mi mente.

Estaba hablando hasta por los codos, tal y como hacía siempre que estaba nerviosa , pero Tom, Harry y Dougie parecían muy interesados en lo que decía, como si estuviera contando una historia la mar de interesante.
No lo entendí, hasta que me paré a escuchar lo que estaba diciendo.

-Y entonces ella cumplió los dieciocho años y pudo convertirse en mi verdadera madre, aunque para mí siempre lo había sido, no era de esa manera a los ojos de la ley.

Suspiró, y aunque no pude verle la cara estaba segura de que estaba arrugando ell entrecejo, buscando las palabras adecuadas. Realmente hubiera  preferido no escuchar esas palabras y dejar esa época de mi vida aparte.

-Entonces fue cuando os conocí, no había nada que consiguiera animarme tras la muerte de mi padre, y aunque siempre se mostraba fuerre delante de mí, Holly estaba peor que yo. Y me hacía gracia ver cómo intentaba animarme mientras en sus ojos se veía toda su tristeza. Fue realmente impresionante; comencé a finjir que todo iba bien yo también... - Sonreí amargamente al recordar , sabiendo que probablemente ella estaría con la misma sonrisa en su rostro, pero la dejé que siguiera hablando, porque sabía a dónde quería llrgar con esa historia- Holly era aguda, y creo que me escuchaba llorar por las noches. Un día llegó a mi habitación mientras yo finjía dormir, se acercó a mí y se sentó en el suelo al lado de mi cama, acercando su cara a mi oído para susurrarme 'No estás sola' . Creo que intentaba que recordara esas palabras por la mañana, realmente no importa.
>>Al día siguiente apareció con Motion In The Ocean. Nunca llegó a contarme cómo os descubrió, pero no me importa, porque os escuché, y me enamoré, simplemente.



Bueno, tarde, feo y corto, fijo que hay faltas, porque lo he escrito del móvil... -.- hace mucho que no subo y eso que prometí que subiría pronto u.u pero quería subir hoy que hace un año que comencé con mis fics... En fin, que he subido también un OS y eso :3, por si os queréis pasar... http://becausetheheartneverlies.metroblog.com/the_end

No prometo que subiré pronto porque si lo hago fijo que tardo más aún -...-'
Os loveo , gracias a las que comentásteis en el último cap, y a las nuecas lectoras <3
Una última cosa: las que querás hacer lo del juego de McFlyers, mandadme un algo con vuestro nombre y dirección, que estoy a punto de empezar a enviarlo, y me faltan direcciones. <3

Juego de McFlyers. (Leedlo, sólo es un momento)


Vamos a hacer un juego entre McFlyers :

El juego consiste en , una vez que recibes la libreta, tienes que escribir en ella una historia (de lo que quieras) pero que al menos uno de los personajes sea uno de los McGuys (vamos, lo que vendría a ser un mini-fic). También puedes escribir lo que quieras, siempre y cuando no excedas de cuatro hojas.


Cada persona que se haya apuntado tendrá un número y una vez haya acabado lo que quería escribir, debe enviar la libreta a la siguiente persona de la lista (que estará situada en la primera página de la libreta) . En la libreta estará escrito todos los datos necesarios para poder enviarla.


También podréis añadir los links de vuestros fics en una lista que también estará situada en la libreta.


El juego consiste en que la libreta pase por mcflyers , que se conozcan por lo que han escrito, y que promocionen todo lo que hacen.

Espero que os guste la idea y que os apuntéis.


Pd: Cada persona que lo quiera hacer tiene que ponerse en contacto conmigo y mandarme su dirección y su nombre completo.

 

Gracias.

 


Amores, mi twitter es @Alissalusth , por si os gusta, y mi msn es coral_piruletaa@hotmail.com y si me vais a enviar un correo, hacedlo a lusth_alissa@hotmail.com

De verdad que espero que , aunque no os apuntéis, se lo digáis a vuestras amigas mcflyers <3

#Capítulo o6.

LO SEEEEEEEEEEE lleváis mucho tiempo (al menos a las que os gusta realmente el fic) esperando por otro nuevo cap, y yo voy, y vuelvo con esta mierda, pero... intentaré compensar, lo juro. Al menos os doy una escusa,¿qué os parece?

Pues, principalmente, soy gandula, me da pereza ponerme a hacer cualquier cosa u.u

Después está la razón de que he estado escribiendo un par de one shots, que subiré a

http://becauseheartneverlies.blogspot.com/ o a http://becausetheheartneverlies.metroblog.com/ o a mi fanfiction, aún no lo sé, pero, aviso, si los queréis leer, estar atentas al twitter (:

 

Este cap va para la persona que me ha recordado que tengo que escribir, insistiendo, y que por eso me alegra, por ver un comentario aún a pesar de no haber subido (: Este es para ScarletGray y para @Guiio92 :3

 

¡A leer!

 

 

#Capítulo o6.

 

 

Al terminar el concierto, mi desesperación fue en aumento, nunca me habían gustado los lugares tan atestados de gente, solían estresarme y hacer que mi pulso se acelerara de preocupación.

Y en esta ocasión era incluso peor porque sabía que no era yo la única que estaba en, digamos, peligro; esta vez Luce venía conmigo, y yo no soporto pensar que ella podría perderse.

 

Por eso casi me da un infarto cuando Luce me pidió ir al baño.

 

-¿No puedes esperar a salir, Luce? -Le pregunté, esperanzada. No hubiera aguantado estar en ese lugar ni un sólo segundo más, aplastada entre tantas personas que querían salir, tanto como yo, sólo que ellos más ilusionados, con la idea de que (al menos la mayoría) acababa de ver a sus ídolos en un concierto alucinante.

 

-No, Holly, no puedo aguantar.

 

-Por favor, Luce, iremos en cualquier baño de algún bar cercano.

 

Luce me miró y levantó una ceja incrédula. Acto que se me antojó estúpido. Lo estaba diciendo en serio, hasta yo misma me lo creía.

 

-Holly, ¿dónde piensas encontrar algo abierto a esta hora, si se puede saber?

 

Suspirando, me di cuenta de la realidad. Claro, mínimo hasta llegar a casa no podría ir al baño, todo en ese momento estaba cerrado, nada con un baño al que pudiera ir.

Pero es que... estaba taaan aburrida, cansada, sudada, deseosa de mi cama. De llegar y tirarme en ella y no volver a despertar en... dos semanas.

 

O eso como mínimo. Tenía planeado no hacer nada durante bastante tiempo, quizá descargar las fotos del concierto como mucho en el ordenador, pero, absolutamente, nada más. Desde luego.

Me sentía como una niña pequeña al tener esos pensamientos, sabía que no podía hacer eso, estaba fuera de mi tarea. Según llegara ya tendría un montón de cosas que hacer. Pero lo principal era Luce, por supuesto que no podía dejarla sola, no podía si quiera estar sin ella un día.
Ser madre significa no tener un sólo día de descanso. No es un trabajo, del que te puedes autodespedir , es una vida, otra vida aparte de la tuya, de hecho; de la que no puedes decir 'hoy no trabajo' y tomártelas libre.

 

Y en ese momento era otro de ellos, no podía simplemente decir no, e irte y hacerla esperar, cuando sabía que estaba aguantando las ganas desde hacía bastante tiempo.

 

Me mordí el labio inferior, cerrando los ojos. Claro que tenía que dejarla ir, no me quedaba otra.

 

-Está bien, te espero aquí... pero, por favor, sal pronto, o me acabarán echando.

 

Ella asintió y se fue, dejándome sola sentada de nuevo en el asiento donde había visto el maravilloso concierto.

Porque lo había sido, los ídolos de mi hija tenían fuerza, determinación, sobre el escenario.

Eran magníficos, no podía comprender cómo siendo tan jóvenes como lo eran, pudieran tener esa confianza encima de un escenario, mostrándose a miles de personas a la vez, y , encima, tomándoselo bien, como si lo hicieran todos los días... Aunque, mirándolo por otro lado, era lo que hacían.

Y, en realidad, aunque no sabía exactamente la edad de cada uno, por lo que me había hablado Luce, tenían cerca de mi edad, o puede que la mía, no lo recordaba.

Pero, lo peor de todo, es que no sabía cómo era que los hubiera tomado por más jóvenes, en fin, yo era joven, ¿no?

Claro, la juventud, la adolescencia que suele durar mínimo hasta los veinte y algo, se perdió en el mismo momento que empecé a hacerme cargo de otra vida.

De Luce.

 

 

* * *

 

Volví a mirar el móvil , medio minuto después que la vez anterior. Llevaba mirando el móvil cada medio minuto para mirar la hora. Ya iban sesenta veces, contadas. ¿Se podía saber qué hacía aquella chiquilla durante media hora en el baño? Dudaba mucho que estuviera tan lejos como para que tardara tanto. La otra opción era que se hubiera perdido; ya que había descartado (no porque no fuera posible, aunque era subrealista, si no porque te desesperaba enormemente pensarlo) que la hubieran raptado tanto como que se había escapado.


Ya me estaba desesperando, el corazón se me estaba acelerando de los nervios, y , para colmo, pensamientos de lo que quizá podría haberle pasado no paraban de rondar por mi cabeza, por mucho que intentaran desplazarlos a un lado, repitiéndome en mi cabeza las mismas palabras consoladoras; o al menos deberían serlo.

 

Luce es grande, sabe lo que hace, no se deja engañar...


Pero eso sólo me provocaba más angustias. Era cierto que Luce ya era grande, había crecido como una condenada, sin yo darme cuenta de que cada vez era mayor, y, aunque lo sabía y me dolía en lo más profundo, ya que, aunque a veces fuera pesado, me encantaba, ya debía dejar de protegerla. Era grande, madura para su edad. Yo no había sido como ella.

Yo había sido infantil en el interior, aunque nunca lo mostré, enseñándole al mundo siempre lo madura que era, enfrentándome a más problemas de los que debería haberme enfrentado, y menos a esa edad.

Haciéndome cargo de cosas que a esa edad sólo están en los cuentos.

 

Desesperada, me reincorporé de la silla contra la que me había apoyado, mirando al rededor.

No sabía por dónde demonios se iba a ir Luce, aunque debería haberme fijado, estaba demasiado inmiscuida en mis pensamientos, asombrada por que me hubiera gustado tanto ese concierto. Nunca lo hubiera imaginado.

Y al final eso era un problema.


La derecha, sí, estaba segura de que se había ido por ahí.

Por lo que empezaste a caminar en esa dirección, meneando la cabeza mientras pensabas en el sermón que le ibas a soltar como no tuviera una buena excusa.

 

Me extrañaba enormemente que aún no hubiera acudido nadie a echarme a patadas por intentar quedarme en el lugar durante tanto tiempo. Pero suponía que eso no era como pensabas. No tanto salvajismo, ¿no?

 

Mientras caminaba por un largo pasillo, mirando las puertas a los lados, y verificando que ninguna de ellas era el baño , tanto de caballeros como de señoras, me asaltó una idea que hizo golpear aún con más furia mi corazón.

 

¿Y si Luce volvía y yo no estaba allí?

 

Definitamente, haberse ido de allí había sido un grave, gravísimo error.

 

Me di la vuelta, dispuesta a volver al lugar donde había quedado con ella , donde nos habíamos separado hacía ya... miré mi móvil, cuarenta y cinco minutos.

Pero te encontraste con demasiadas salidas, demasiadas puertas y demasiados pasillos.
¿Por dónde había llegado?

No podía recordarlo.

 

Me obligué a respirar hondo y a no perder la calma. No podía recordarlo simplemente porque estaba preocupada y no me centraba en lo que debía.

Debía recordarlo, claro que sí, alguien como yo no podía perderse así como así... pero o había hecho.

Y me di cuenta de ese echo después de haber dado vueltas y vueltas sin haber encontrado nada. Nada que me recordara el camino. Nada , ninguna señal de los aseos, al menos , para comprobar si Luce seguía allí. Si quiera alguna persona con la que poder hablar y preguntarle por dónde ir.

¿Cómo era posible que en un lugar tan respetable, con tanta seguridad como lo era el Estadio Wembley Arena, no se encontrara a una sola persona en, al menos, media hora desde que había salido de las gradas?

Esto debía ser una broma, una cámara oculta, o quizá simplemente una broma del Dios en el que no creía.

 

Volví a respirar hondo; miré a un lado y a otro de ese pasillo, y luego me derrumbé.

No había nadie. Nadie iba a pasar. Y yo estaba tan perdida. Estaba segura de que por ese pasillo no había pasado.

Y eso es lo que pasaba por no prestar atención de por dónde voy, como siempre había hecho. Algo en esa noche se había descolocado en mi interior. Algo que aún no sabía lo que era, aunque estaba segura de que pronto o sabría.

Pero yo no estaba en esos momentos para pensar en mi negligencia, un día era un día. Nunca más volvería a pasarme eso. Me juré a mí misma que al día siguiente volvería a ser tan perspicaz como siempre lo había sido. Tan controladora con los recuerdos como con los nombres de las personas. Ya iban dos veces en el mismo día ¿qué era eso?

Lo sabía, pero lo quería negar; algo en mi interior me lo decía, pero quería no hacerle caso.

Simplemente era el principio de la tormenta.

La tormenta; esa que empezaría justo en ese momento. Ese en el que me senté en el suelo, en una esquina, encogiéndome de piernas y abrazándomelas, destruida por dentro. No podía encontrar a la persona que más quería en mi vida, y yo misma me había perdido.

Empecé a sollozar como una niña pequeña,harta de mi debilidad en ese día. Hacía doce años que no lloraba de esa manera, y en ese momento tuve que descargarlo todo. Todos los dolores que me había aguantado hasta ese día. Todas las inseguridades que me había tragado. Todas las preocupaciones que día y noche resonaban en mi cabeza.

Todo salió en forma de lágrimas, de sollozos silenciosos.

 

Al menos hasta que noté una mano en mi cabeza, otra en mi hombro, haciéndome sentir aún más como una niña pequeña, esa que nunca había podido ser.

Y seguí sollozando hasta que esa voz ronca me hizo levantar la cabeza.

 

-Eh, ¿estás bien? -Me preguntó esa voz, esa que sabía de alguna manera que provocaría la tormenta que se avecinaba.

 

Pero me equivocaba.

Yo lo sabía; o al menos lo supe en cuanto miré sus ojos y me encontré con esos ojos azules que eran tan parecidos (incluso iguales, aunque me lo negaba a mí misma, intentando aplacar el dolor) a los que me habían dado a esa persona a la que llamabas hija.

 

 

 

¿Algún tomate que me queráis tirar?

 

Sé que ese cap ha sido pesado, me lo parece incluso hasta a mí; pero entended que lo necesite, y también sabed que estoy segura de que el próximo promete; al menos a mí me gusta.

Lo subiré pronto (:

Si queréis nuevo cap, leed esto.

Sí, ya véis, durante un tiempo estuve dudando dejar este fic y borrar todos los demás, aún estoy en duda, pero bueno, algunas personas me han convencido que no lo haga, por lo que... no, no lo dejo, y mis fics se quedarán donde estám (al menos por ahora) Pero no tengo idea de cuándo subiré capítulo, me lo pienso tomar con calma, y, si de verdad os gsuta el fic, espero que esperéis hasta que me sienta lo suficientemente bien como para escribir un cap mínimamente decente, aunque ya sé lo que va a pasar, no me quiero arriesgar a otro mierda de capítulo.


Bueno, me estoy enrollando en cosas que no vienen a cuento, un poco sí, pero sólo era para avisar de ello.


Pero, el título de esta entrada viene porque me estoy leyendo un fic que es demasiado guay, demasiado bien expresado, escrito jodidamente bien, demasiado... demasiado perfecto, y la muy tonta de su escritora casi lo deja, ¿razón? Dice que nadie se lo lee. Miente, sé que miente, pero como lo tenía por blogspot, pues claro...

Bueh, pues eso, si ella lo deja, yo lo dejo , así que más os vale si queréis cap pronto que valláis ahora mismo a : http://loveisalaserquest.metroblog.com/ , quiero muchos votos en sus entradas, y, por supuesto, muchísima gente que la agregue a favoritos y muchos comentarios también.

Ya sabéis, cuando antes suba ella un cap que no me haya leído, antes pienso subir yo de este, y de todos los demás. (Sí, el OS y del compartido y por supuesto escribir de ese que las que me tenéis por twitter sabéis que estoy haciendo) 
Llamadlo amenaza si os da, pero lo digo de verdad.


Os amo, seguidoras fieles (si es que hay alguna).

 

#Capítulo o5.

Sí, lo sé, merezco piedras por tardar tanto, pero espero compensar con este cap. Es más largo, y me gusta, no sé a vosotras , la verdad.

En fin, no sé cuándo podré volver a subir, ya que tengo los examenes de recuperación [ ¿Me deseáis suerte? (:] y tengo la pequeña oportunidad de repetir, por eso espero que comprendáis lo ocupada que he estado estudiando.


Bueno, si comentáis, mucho mejor, ya que me animan los comentarios:D 
Un beso, y ¡GRACIAS POR LEER!


¡A leer!

 

#Capítulo o5.

 

 

 

Decir que conocía a aquella persona hubiera sido exagerar.

Me sonaba ‚sentía que la había visto en algún lugar ‚ pero repetidas veces.

Reconocía su cara ‚ sí ‚ es cierto ‚ pero no me resultaba lo suficientemente familiar como si hubiéramos sido compañeros de clase en el colegio.

 

Probablemente la haya visto por Londres alguna vez'. Me dije a mí misma.

Pero mi subconsciente no estaba de acuerdo.

 

Sus rasgos no era que me sonaran ‚ si no que prácticamente me los conocía.

No es como cuando ves a una de las miles de personas que diariamente ves por las calles abultadas y más transitadas de Londres ‚ que es mi ruta preferida ( y la única que tengo) para llegar a mi trabajo.

Y teniendo en cuenta que cuando no estoy en el trabajo estoy con Luce en casa o comprando cosas ‚ o quizá llevándola a alguno de los lugares en los que la mayoría de la población londinense pasa la mayor parte de sus días ‚ porque son los lugares más famosos y populares de Londres ‚ no creo que la hubiera visto en otro lugar ‚ si ese fuera el caso.

 

Tener una preadolescente en casa ‚ que encima vive n la misma ciudad en la que sus ídolos comenzaron ‚ en la que vivieron en sus principios ‚ y yo no tenía idea alguna si aún lo hacían ‚ era de lo más desesperante que cualquier persona hubiera visto ‚ o echo ‚ o quizá probado ‚ nunca en su vida.

Porque siempre quería ir a esos lugares más populares ‚ y por lo tanto con más gentío ‚ esperando ‚ y deseando ‚ encontrárselos.

 

Cosa que yo no entendía ‚ pues pensaba que si eres famoso ‚ tan famoso como para salir en portadas de revistas día sí y día también ‚ lo último que quieres es salir a lugares atestados de gente que pueda reconocerte y privarte de la tranquilidad y la privacidad .

 

Pero ¿cómo explicarle eso a una preadolescente ‚ con el comportamiento y la madurez de una adolescente ya adelantada en su edad ‚ que lo único que quiere y desea es ver a sus ídolos desde hace años?

 

Yo no lo sabía ‚ y más bien pensaba que se podía hacer.

Así lo sentía ‚ y así lo hacía.

Llevándola a cada lugar que me pedía ‚ quizá la tuviera muy consentida ‚ o al menos eso me decía Cassie ‚( una de mis compañeras de trabajo ‚ con la que más suelo hablar porque siempre nos tocan prácticamente los mismos trabajos ‚ por lo que estamos casi siempre trabajando juntas )‚ que debe de saber bastante ‚ teniendo en cuenta que a sus cuarenta años había tenido cuatro niños ‚ uno de los cuales ‚ el primero ‚ ya estaba casado e incluso con una hija ‚ de menos de un año ‚ preciosa ‚ por cierto ‚ lo que ‚ según ella ‚ quiere decir que las cosas le han salido bien ‚ que significa que lo ha hecho genial con sus hijos.

Y piensa que yo debería hacer lo mismo ‚ piensa ‚ y en ocasiones incluso parece que me obliga ‚ no consentir a Luce ‚ porque se acostumbraría a tener siempre lo que quiere ‚ sin esfuerzo ‚ y cuando no lo consiguiera... no lo aceptaría. O ‚ peor ‚ no lucharía y nunca conseguiría lo que se propusiera a menos que se lo den hecho en mano.

 

Yo ‚ en cambio ‚no lo veo de esa manera.

Yo creo que se merece todo lo que le doy.

Creo que debo darle todo lo que pueda. E incluso se merece mucho más de lo que yo consigo darle.

Sobre todo teniendo una madre como yo ‚ y sin tener un padre como referencia ‚ la mano dura de la casa.

No.

Yo tengo que ser las dos cosas.

Y no es que se me dé especialmente bien hacerlo.

Quizá es que no era una buena madre.

Pero nadie me enseñó a serlo.

Y yo tampoco tuve un modelo de referencia que me enseñara cómo debía ser cuando fuera madre.

Por eso ‚ supongo ‚ pienso que Luce se merece más de lo que tiene.

Porque sé lo que es no tener una de las figuras paternas ...

O las dos.

 

Yo, que sé lo que es acordarte de tu infancia y en ocasiones muchas ocasiones no querer hacerlo , si no más bien desear borrar el rastro de la mayoría de tus recuerdos.

Porque al menos yo tuve alguien que me cuidó, una persona que me dio todo el cariño que necesitaba.

E incluso en ocasiones más del necesario.

Me dio todo lo que un buen padre debe dar a sus hijos, pero que, al menos en esta ocasión, era un hermano el que lo daba.

 

Pero, ¿y si yo no le estaba dando el mismo cariño?

Siempre lo pensaba, era mi remordimiento interno. La pregunta que todos los días rondaba mi cabeza.

¿Y si yo no era una buena madre?

¿Y si yo no le estoy transmitiendo lo que deberá ella transmitirle a sus hijos cuando tenga?

 

Yo no quería que cuando fuera grande tuviera un mal recuerdo de su infancia .

No quería que cuando creciera deseara haber tenido otra infancia , otra figura materna, o quizá simplemente una figura paterna que sustituyera a la materna.

Porque sé que tiene buena memoria. Le viene de mi familia, de la familia Sullyvan.

Yo misma siempre he tenido una memoria genial.

 

Quizá porque siempre hemos tenido la manía de fijarnos en cada detalle de todo lo que vemos.

 

Y por esta misma razón estaba segura ese día que todo parecía real e irreal a la vez de que había visto a aquella persona en algún otro lugar , pero no sólo de pasada , y una sola vez, no. Teniendo en cuenta de que desde que tengo a Luce en lo único que me fijo es en lo que me importa, no en cualquier cosa que veo en la calle, eso sería prácticamente imposible.

Tenía que conocerla de algo, estaba segura.

Pero tampoco conocerla lo suficiente como para ser íntimas en un pasado, lejano o no, o simplemente algún conocido, no.

Porque si ese fuera el caso me hubiera acordado al instante.

 

O, quizá, por primera vez en mi vida la memoria me hubiera fallado.

Pero estaba casi completamente segura de que ese no era el caso.

 

Y, cuando volvió a sonreírme supe que la debería haber visto en algún lugar, de verdad, tal vez alguna amiga de una amiga. Lo cual dudaba también, teniendo en cuenta que hace demasiado tiempo que no conozco a amigas de mis amigas, cosas que tiene también tener una preadolescente en casa.

Quizá sólo eran imaginaciones mías.

 

-Lo siento -Me disculpé, mientras intentaba limpiar mi camisa con la mano que ocupaba la bolsa con las cosas que había comprado para que Luce, Sally y Jackie comieran algo antes de entrar al maldito concierto, nerviosa, porque en tan sólo unos segundos hubiera podido recordar tantas cosas.

Es increíble lo rápido que puede trabajar el cerebro humano en ocasiones, y justo en las que menos te lo esperas, y cuando menos lo necesitas.

 

-No pasa nada- Me dijo, acompañando sus palabras con otra sonrisa.

 

Y estuve segura de que no pasaba nada de verdad cuando se señaló la camisa, en la que apenas se notaba una pequeña mancha. A diferencia de la mía, que había quedado totalmente sucia, manchada incluso en lugares a los que no existe una explicación de cómo había llegado.

Sin duda mi camisa se había llevado la peor parte, Luce me mataría al enterarse de que su preciada camisa (porque me la hizo el mismo día que se hizo la de ella, 'para mí' , pero ella sabía que después de este días e la quedaría ella misma, por muy grande que le quedara ).


Suspiré pesadamente, sabiendo que me tendría que pasar todo el santo día con la mancha en la camiseta. Pues, mínimo hasta que acabara el concierto no podría ir a casa, por lo tanto, como comprenderéis, no podría reemplazarla por otra limpia, y tampoco soy de esas personas previsoras que trae ropa de recambio en el bolso por si pasa algún imprevisto como el que me acababa de pasar.

Al fin y al cabo sólo estábamos a media hora, en coche, de nuestra casa . Pero no podía dejar tanto tiempo sola a Luce, si ya me costaba una barbaridad dejarla apenas una hora...

Luce.

Mierda, mierda... Luce.

 

Miro a la choca morena con la que me he chocado, con los ojos muy abiertos.

Luce era la razón por la que me había chocado , estaba preocupada y quería salir corriendo para ir a ver cómo estaba, si me necesitaba.

 

La chica que hasta ahora no había echo desaparecer su sonrisa frunce ceño, mientras su sonrisa desaparece poco a poco.

Cosa que no entiendo, pero tampoco es que me preocupe mucho, estoy más preocupada en estos momentos por.... mi hija.

 

Vuelvo a suspirar intentando tranquilizarme , diciéndome a mí misma que ella estaba bien, que era una chica lista y que no le pasaría nada.

Pero me sentía paranoica, no podía dejar de pensar en lo peor , que había podido secuestrarla, que se había perdido y me estaba buscando...

Miré a la chica por última vez antes de empezar a buscar el móvil por todo el bolso. Notaba su mirada atónita sobre mí. Saqué el móvil y miré la pantalla. Una llamada perdida de Luce y dos del trabajo.

 

Llamé a Luce, ya que fue la que en ese momento me pareció más importante. Ya podrían haberme despedido que no me importaría, lo primero era ella, nada más.

Cuando dio el segundo toque yo ya estaba desesperada , cada vez más paranoica.
Pero, por suerte para mí, al tercer pitido escuché su risa , hablando con alguna de sus amigas, y suspiré de nuevo, esta vez aliviada.

 

-¡Holly! - Contestó Luce con una risa, probablemente por alguno de los comentarios de sus amigas -¿Dónde estás? Te estamos esperando.

 

Sonreí y volví a mirar a la chica, con la que me había chocado, que me miraba aún con la cámara en la mano, y son quitarse las gafas de Sol ni un instante aún a pesar de estar en un lugar cerrado.

 

-Lo siento, Luce, me he entretenido, voy en nada, te juro que no tardo -Prometí.

 

-Está bien, peor no tardes de verdad, apenas queda media hora para que empiece.

 

-Okay, Luce, salgo corriente, vete yendo a nuestra cola, que yo les llevo la comida a

Sally y a Jackie.

 

-Está bien.

 

-No te pierdas...

 

-Ya no soy una niña pequeña, Holly.

 

Sonreí, mientras colgaba el teléfono, recordándome a mí misma una y otra vez lo mismo que Luce me había dicho. ¡Claro que ya no era una niña chica...! Pero eso no le quita que siempre sería mi niña.

Y aún era demasiado joven como para que dijera e hiciera lo que quisiera, ¿no?

No lo sé, a su edad prácticamente yo ya estaba cuidando de otra vida, de echo, la de ella misma.

No tuve la oportunidad de pasar la adolescencia, yo me la salté de golpe.

Niñez-Madurez.

Tampoco me quejaba, pero echaba en falta eso que nunca tuve, poder salir de fiesta sin preocuparme por las dos personas que se quedaban en casa. Ya no era lo mismo.

Pero para mí era lo normal.

Si quiera tenía muchos amigos por aquel entonces. Más bien ninguno. Sólo conocidos. Pero yo era feliz.... con Luce.... y con él.

 

De nuevo fue la chica contra la que me choqué la que me sacó de mis pensamientos.

 

-Lo siento - Se disculpó ella esta vez - pero, ¿vas al concierto de McFly?

 

Levanté una ceja, preguntándome cómo lo sabría. Quizá por mi conversación con Luce . No, no creí que lo escuchara otra persona, por muy cerca que quiera que estuviera como para escucharme, cuando apenas la escuchaba yo.

 

'Quizá tengo una especie de super-oído' Pensé , mientras fruncía el entrecejo. Era una idea absurda, pero era lo único que a mi ligeramente alocada y cansada cabeza se le ocurría en esos momentos.

Demasiadas películas de fantasía a lo largo de mi vida, ya que son mis preferidas, que hacen que piense que cualquier persona que tenga algo especial tenga superpoderes.

Cosa bastante absurda, pero divertida a la vez.

 

Al sentir mis debates internos, y ver mi cara de incomprensión , la morena rió, con soltura. Luego me señaló las entradas del conciertos que sobresalían en mi bolso. Las agarré con la mano, la que no era ocupada por las bolsas, para evitar que se cayeran y asentí con la cabeza.

 

-Sí, mi hija me 'obliga' a llevarla, aunque al menos tenemos asientos y no me tengo que pasar lo-que-quiera-que-dure el concierto de pie.

 

Ella rió y asintió, como si me entendiera. Y entonces pensé también que quizá la conocía porque era alguno de las madres de las compañeras de Luce.

Pero esa teoría tampoco duró mucho.
Asentía como si me entendiera, pero no como si conociese cómo era el vivirlo.

No, definitivamente no tenía una hija de la edad de Luce o mayor. Y no podía ser menor porque en el instituto al que ella iba no daban clases de primaria. Y, teniendo en cuenta que el colegio al que iba antes de empezar el instituto no estaba en Londres, dudaba bastante que la hubiera visto antes de mudarnos.

Sería demasiada casualidad. Ese tipo de casualidades a mí no me ocurrían. Y dudé que comenzaran a ocurrirme en ese momento.

No sabía lo verdaderamente equivocada que estaba en ese momento.

Aunque no en lo referente a esa persona.

 

***

 

Después de unos minutos reaccioné, seguía sin saber por qué me era tan familiar esa chica, pero estaba segura, después de sopesar prácticamente todas las ideas que se me pasaron por la mente ( incluyendo que me habían hecho un lavado de cerebro y que ella era una de las personas que conocía antes, idea que descarté cuando me di cuenta de que si eso fuera el caso, si quiera me acordaría de Luce).

 

Ya habíamos entrado en el estadio, pero aún no había empezado el concierto.

Luce casi me mata, ya que llegué exactamente cuando las puertas se abrían con ella, no llego a correr y las pobres de Sally y Jackie se quedan sin comer nada antes de entrar, y probablemente se desfallecerían en lo que sería su 'mejor concierto'.

 

Miré a Luce ,mientras intentaba apartar a la chica morena de mi mente, estaba extasiada, emocionada, llena de ilusión. Probablemente sintiendo que este día sería uno de los mejores de su vida.

Yo sonreí, sintiendo como imposible el no hacerlo al verla tan feliz y llena de adrenalina.

 

Mientras veía como todo el estadio se llenaba y las personas cada vez se hacían más infinitas como para contarlas, me acordé de las dos llamadas del trabajo. Probablemente lo mejor sería que les mandara un mensaje para avisarles de que mínimo hasta el día siguiente no podríamos contactar.

Y me dispuse a hacerlo, buscando el móvil por todo el maldito bolso.

Pero no obtuve resultado.

El móvil había desaparecido.


Me estremecí. En el móvil tenía todo lo mío, todo lo importante, cualquier cosa que necesitara estaba en el móvil... todo lo del trabajo, incluso...

Estaba muerta como no lo encontrara.

 

Miré a Luce... no podía dejarla sola mientras buscaba el móvil, y menos teniendo en cuenta que este sería uno de los mejores de su vida.
Quería estar en sus recuerdos, que recordaba cómo vine con ella y lo vivimos juntas.

No podía irme así como así, simplemente no podía.

El trabajo podría irse al infierno, que yo me quedaría al lado de Luce mientras cumplía uno de sus sueños.

 

Suspiré, sabiendo que lo más probable es que no pensara de la misma manera cuando llegara a trabajar el lunes siguiente.

Pero en ese momento nada me importó.

No al menos hasta que no vi una chica morena que se caminaba delante nuestra, como buscando a alguien.

Demasiadas casualidades, creí en ese momento, ¿también iba al concierto? Claro, por eso lo sabía pero... ¿estaríamos sentadas cerca, tal vez, y lo que estaba buscando era su asiento?

No.

 

En cuanto me vio, sonrió, y se acercó a mí, enseñándome con la mano levantada mi móvil, el cuál tenía en sus manos, con la luz roja encendida, señal de que tenía un mensaje.

Agradecí que no hubiera mirado, si quiera desbloqueado el teléfono, ya que entonces esa lucesita se hubiera perdido.

Ra

Miré a la morena esta vez, era una chica, que se notaba, sencilla. Pero algo en su sencillez la hacía especial. Aunque no conseguía saber exactamente la razón. Quizá lo que la hacía hermosa era ese aura de felicidad, de tranquilidad que destilaba. O quizá la sencillez, simplemente , que no quería aparentar algo que no era. Se aceptaba tal y como era. Y esa era su belleza, natural, sin maquillaje, nada artificial que pudiera estropear su aura. La envidié. Deseé ser como ella y destilar ese aire de ternura y de fuerza a la vez. Quería tener esa confianza que denotaba. Y eso que si quiera la conocía.

Entonces lo entendí. Una de las cosas que más hermosa la hacían era esa transparencia.


Transparencia que, en cuanto Luce vio, comenzó a gritar.

 

-¡GIOVANNA! Oh, Dios, GIOVANNA FALCONE...

 

¿Giovanna...?

Gio.

 

 

¿Comentáis?(:

McFly means everything.

 

McFly... Ocho años.

 

No me lo puedo creer, y eso que no los sigo desde el principio.

Pero no porque no me gustaran... si no que no los conocía.

Y ahora , de verdad, no sabéis lo que me arrepiento.

Porque siento que gracias a ellos soy alguien, que si no hubiera sido por ellos, yo no sería quien soy ahora.

Que no habría conocido a las personas que conozco, a mis mejores amigas ya...

A mis todo.

 

Y pensar que los conocí gracias a un fic... uno que empezó y que nunca acabó, de la señorita Clara...

 

Y... no quería hacer una entrada para esto, ya que nunca las hago, porque no soy buena escribiendo estas cosas, me trabo, me lío, y dejo de escribir las cosas que quiero.

Pero aquí está.

Creo que lo necesito.

Son ocho años desde que... Desde que McFly es McFly al completo.
Con los cuatro integrantes que tanto amamos, aunque algunas prefiramos a uno o a otro... los cuatro son McFly.

Y, si no hubieran esperado por Dougie, ¿quién sabe qué hubiera pasado? Pero no, aquí están.

Los cuatro.

 

Desde Five Colours, su primera canción, la primera mía también, porque fue la primera que escuché de ellos, han sido todo para muchas personas. Personas que, como yo, sienten que ellos son su vida.

Que podrían hacer cualquier cosa por ellos.

Y que lo demuestran día a día.

Porque mi vida ya se resume a ellos.

 

Y, si no hubiera sido gracias a ellos, no tendría la mayor parte de lo que tengo ahora.

Esa cosa que todos necesitamos, que adoramos, que cuando no lo tenemos anhelamos.

Amistad.

Joder, sí.

Si no fuera gracias a McFly no conocería a Clara, mi idiota, ni a Jara, ni a Vane, ni a mi otra Clara, ni a Amanda, que por suerte la tengo cerca, al igual que a Cristina. Si no fuera por McFly yo no conocería a Llul , ni a Iris ,ni a Sandra tampoco... son... son mi vida.

Y sé que me faltan por nombrar a un montón de personas, todas esas personas que he conocido gracias a ellos.

A las que ahora considero mis mejores amigas , mis vidas.

Y sé que sin ellas no podría vivir.

 

Y... Joder, ha sido todo gracias a McFly.

Y no sólo eso, ha sido todo lo que han echo.


Las sonrisas con Smile, las risas con los vídeos de Please y Five Colours in her hair , el no creerse que hayan cambiado tanto, las quejas que he visto por su nuevo estilo, las lágrimas con The heart never lies, las sonrisas idiotas con No worries, el sentir que con su música puedes cambiar el día.

Que te alegran cuando no puedes.

Porque sin ellos no sonrío.

Porque por muy mal que me valla el día lo único que necesito es oírles, para que todo cambie.

De un giro y todo esté a mi favor.


Porque McFly... lo significa todo.

 

 

 


Y os dejo ya, antes de que me matéis por estar escribiendo esto en lugar de capítulo ._. Pero os amo, eh! :$

 

#Capítulo o4

Nota: Estoy decepcionada. ¿No os gusta? Porque vamos... a mí me cuesta un montón escribirlo, es el fic más serio que he echo, y parece que cada vez gusta menos... Si es así, decidmelo, joder. Que lo cambio, o lo dejo, lo que sea. Pero necesito saberlo, porque si no...no sé lo que pensáis.

 

 

#Capítulo o4

 

 

-¿Me dejas hacerme un tatuaje, mami? -Me miró, suplicando con la mirada.

 

¿Qué?Fue lo primero que se me pasó por la cabeza.

¿Un tatuaje? ¿Por qué? ¿Cómo va a hacerse un tatuaje con tan sólo doce años?

Eso sí que no.

Negué con la cabeza.

 

-¿Estás loca? ¿Un tatuaje? Si quiera yo tengo...

 

Estiró el labio inferior hasta colocarlo encima del superior, pestañeando muy rápido.

 

-Esta vez no va a funcionar, cielo ¿sabes lo que trae un tatuaje? Estás en edad de cambios. Si te lo haces, probablemente a los meses ya ni te guste, y quieras quitártelo.

 

-Pero...

 

-No. De verdad que no, Luce.

 

Suspiró, sabiendo que esta vez no conseguiría lo que quería, pero volvió a mirarme suplicante con la mirada.

 

-¿Todavía te acuerdas de cómo hacer los tatuajes de henna?

 

La miré extrañada, pues ya ni recordaba que le había contado sobre los tatuajes de henna que siempre me hacía, pues siempre he sido muy responsable, y nunca me atreví a hacerme los tatuajes de realidad, por si acaso me arrepentía.

 

-Sí, ¿por qué?

 

-Hazme uno, más que sea para el concierto, sólo.

 

Me mordí un labio, suspiré y acabé aceptando.

¿Cómo no hacerlo?

Incluso aún tengo algo de henna guardada, sólo hace falta hacer la mezclar con agua.

 

-Está bien, pero no puedo ser nada extravagante si no, no nos da tiempo para ir a la hora que tú quieres ir.

 

Sonríe, y me indica lo que quiere.

A tattoo en la muñeca izquierda.

Y esa muñeca , porque así le será más fácil, dijo, aunque no entendí a qué se refería.

Por lo que, con la mezcla ya echa, me enseñó una foto de uno de los integrantes de ese grupo que ese mismo día tendría que ver en concierto, en el que tenía un tatuaje en una de sus muñecas con lo que me acababa de decir. A tattoo ... intenté reírme, pero no pude. Porque me pareció hasta original.

Harry, creí escucharla.

Quería que le hiciera la misma letra, o al menos parecida.

Acepté el reto.

Y no tardé mucho en hacerle el tatuaje.

 

Cuando terminé , tuvo que esperar unos veinte minutos hasta que se secó.

Aunque para ella no era problema alguna, ya que cogió el portátil, y se puso a ver... nowhere no sé qué.

Una 'película' que tuve que comprarle nada más la sacaron a la venta.

Pero no la puedo considerar película. Ya que la vi con ella, y no duraba más de cuarenta minutos.

Aunque he de admitir que me gustó.
Era... original.

Y a aparte, tenía más de una escena que... digamos que les cogí cariño.

En una escena sale la espalda del musculoso este... el mismo que tenía le tatuaje en la muñeca...

Harry Judd. Sí , eso.

Y me enamoré perdidamente de él, ya que la espalda, aunque parezca mentira, es en lo primero que me fijo en un hombre físicamente.

Y su espalda...

Me encantó, digamos.

 

Cuando su 'tatuaje' estuvo seco , dejó el portátil, sacó el DVD de la ranura de este, y lo guardó cuidadosamente.
Aunque creo que eso no serviría cuando se raye de tanto verlo. Por mucho cuidado que tenga ahora.

 

Me tendió la mano, le quité la henna que sobresalía, y ya tenía su tatuaje echo.

Sonrió mirándolo, y subió a vestirse, ya que había mirado la hora, y no quería llegar tarde.

Aunque dudo mucho que lo hiciera...

Con la camisa que al final se había echo, unos pantalones normales, aunque hubiera sido mejor que se los hubiera puesto cortos, creí yo, y aún sin zapatos, con la coleta a un lado aún sin terminar, bajó las escaleras para mirarme.

 

-¿Me dejas tu cámara un momento?-Preguntó, nada más llegar al final de las escaleras, mirándome.

 

-¿Para qué?

 

-Para sacarme una foto , Holly...¿No es obvio?

 

Puse los ojos en blanco, cogí la cámara de su estuche, o bolso como lo llamaba Luce, y se la tendí, aún con la tapa del objetivo puesto.

Teniendo en cuenta que es la herramienta de mi trabajo, es normal que la cuide como si fuera mi vida.

 

-No te olvides de volver a ponerle la tapa.

 

Asintió, mientras cogía la cámara, y subió a su habitación.

Escuché el ruido de los disparos de fotos, y diez minutos después, bajó sonriendo, con la cámara en mano, y ya vestida completamente.

Miré las fotos que se había sacado.[Que vendría a ser la foto que tengo puesta de Luce ahí->]

Y sonreí, desde luego, esas fotos iban a ser impresas y colgadas en su papel de pared, como le llamaba yo.

 

 

 

Cuando Luce me había pedido venir al concierto nunca me imaginé que esto sería así.

¿Tantos fans tenían esos niños?

 

Por suerte teníamos asientos en las gradas, por un costado del estadio , numerados.

Por lo que no tuvimos que venir antes.

Aunque sí unas dos horas antes.

Porque quería hacer cosas y encontrarse con unas amigas que iban a venir, y que sólo conocía por Internet, me había dicho.

Esta chiquilla va a acabar conmigo.

Por lo que una hora antes, estábamos en la cola, pero no en la nuestra , no.

Sus amigas tenían entradas de pista.

Y llevaban allí desde el día anterior. Cansadas hasta las trancas.

Sacudí la cabeza, sin entender por qué esa locura , sólo eran personas, normales... que cantaban bien, sí, puede ser. Pero son personas al fin y al cabo.

 

-¿Queréis que os traiga algo?-Pregunté, esperando que me contestaran que sí para alejarme de ellos más que fuera unos minutos.

Ya estaba cansada de escucharles hablar de los perfectos que eran...

No, no las comprendo.

Nunca tuve una oportunidad de ser fanática de algo, de ir a conciertos, de vivir por y para ellos...

De ponerme en la carne de Luce y sus amigas.

 

-La verdad que nos harías un gran favor... me estoy muriendo de hambre... y como está esto, si sólo una de nosotras se va...se armará un lío cuando vuelva..-Me dijo una de ellas, tras mirar a sus amigas.

 

Sí, sé a lo que se refería.

Cuando Luce y yo fuimos a verlas a ellas , los que estaban por detrás de sus amigas se pusieron como locos.

Tuvimos que enseñarles nuestras entradas y asegurarles que no era nada, que sólo íbamos a estar por un rato ahí, que no pensábamos colarnos...

La gente no sabe lo que hace, están locos.

 

-Luce, quédate aquí si quieres, yo voy a por algo para ellas, ¿tú también quieres algo?

 

-Cocacola, por favor.

 

Asentí, las dejé hablando, y me fui, buscando algún lugar en el que poder comprar algo para ellas, y un café cargado para mí, ya que lo necesitaba.

Y estaba segura de que ese día no iba a terminar fácilmente.

 

Al final compré algunas cosas para que Luce y sus amigas pudieran comer algo en una pequeña tienda que encontré camino del Starbuck más cercano que sabía que había, ya que sabía de sobra que si a Luce le llevaba algo del Starbuck me mataba, ya que lo odia, no le gusta. Sólo porque... ¿Tom? Sí, sólo le gustaba un poco porque Tom era fanático o algo de eso.

 

Entré, caminando pesadamente, aún no había empezado el concierto, pero yo ya deseaba volver a mi casa.

 

-Dejame un chai latte helado , por favor.

 

La chica asintió, y yo esperé, algo impaciente.

Me gustaba dejar sola a Luce, y aunque fui yo la que decidió irse, no estaba tranquila.

 

Por lo que quería que me lo entregara rápido, para salir e ir corriendo a la cola de los que tienen entradas de pista...

Odié a Jake en ese mismo momento. Y no paraba de repetirme a mí misma ' no le volveré a dejar entrar en casa...

Mira que regalarle una entrada.. no, dos entradas, obligándome a mí también a venir...'

 

Pero sabía que no lo cumpliría, Jake era un chico encantador.

Y yo estaba contenta de que fuera tan buen amigo de mi....hija.

Porque sabía que si estaba con él, estaba a salvo.

 

Sacudí la cabeza, quitándome esos pensamientos de la mente , o al menos intentándolo.

 

Sonreí cuando me dieron mi pedido, lo pagué, y me di la vuelta.

 

Pero maldecí por lo bajo, creo, no lo recuerdo, a lo mejor lo grité a los cuatro vientos, cuando me choqué contra alguien.

 

Le miré.

Pero lo único que pude ver fue una cámara profesional, parecida a la mía, y unas gafas de sol.

 

Al parecer no podría irme tan rápido como esperaba.

 

 

 

 

 

 

 

#Capítulo o3.

Nota: Aviso, o os leéis este maravilloso fic, o os dejo de hablar, JUM! xDD Coña, pero a ver, seamos sinceros, mola demasiado, es genial, ¡y encima está empezando! Y es 'el primero' que escribe, por lo que, como a todas nos gusta... ¡LEED! -> http://ittakesalittletime.metroblog.com/

 

 

 

#Capítulo o3.

 

 

-Mamá, por favor, dejame hacerme una camiseta para el concierto.

 

Cómo si con todo lo demás no fuera suficiente, también esto ahora.

No me lo podía creer, de verdad, iba a perder otro de mis escasos días libres en algo de ese grupo, haciendo algo para ese grupo. Claro, que Luce de eso no se daba cuenta. Porque siempre que me pedía algo que hacer en un día hacía lo imposible para que consiguieran a otra persona que me sustituyera, pero eso se iba a acabar pronto.

Mi sustituto estaba de baja, por maternidad...

 

No sabía lo que le esperaba. Porque claro, al principio todo es precioso, cuando son pequeños, enanos, bebés, cuando no te piden más que lo justo, la comida, una cama, cuando no tienen ídolos y aún no sueñan con conocerlos algún día, con recorrerse el mundo entero por donde quiera que ellos pasen, para seguirlos, seguir sus pasos, y soñar con que sabrás que existes...

 

Ojalá ella no tuviera que pasar por lo que yo pasé. Porque si lo miras desde fuera no te das cuenta de lo complicado que en realidad es .

Sólo cuando lo vives es cuando uno se da cuenta.

 

Por eso, en días como aquel, me preguntaba si lo que hice de verdad estuvo bien lo que hice al no abandonar.

 

 

-Vamos, Luce, ¿qué tardas tanto con el portátil? ¿no querías ir a hacerte la camisa? Sabes que las tiendas cierran, ¿no?

 

Ella asiente con la cabeza, pero sigue con el ordenador, sin si quiera mirarme, fijándose sólo en la pantalla.

Creo que si quiera se ha dado cuenta de que le he hablado.

Lo cual me molesta infinitamente.

 

-Luce, cielo, ¿vamos o no vamos?

 

Ahora sí me mira, con los ojos medios cerrados, agudizando la vista.

Aunque no sé para qué le sirve eso ahora.

 

-Espera, Holly, no encuentro ninguna foto que le pueda poner a mi camisa, y aún no me has enseñado a usar el photoshop.

 

-No me eches las culpas a mí, cada vez que te quiero ayudar y enseñarte, estás en esa maldita página web.

 

Me mira, desafiante, fulminante, intentando que caiga.

Pero, quizá por primera vez, no lo hago.

 

-¿Vamos o no vamos? No te lo vuelvo a preguntar, coge la primera que pilles.

 

-No me puedes decir eso, Holly, si vieras la de fotos que tienen... no puedo decidirme.

 

Suspiré, cansadamente, y eso que ya estoy cansada de tanto suspirar, y me siento a su lado en el sillón, mirando el portátil.

 

-Está bien, dime las fotos que quieres, y hago algo con el photosop.

 

-¿De verdad?

 

-Sí, pero sólo si no tardas.

 

Me miró, ilusionada, sonriente, amorosa.

 

-Es que mira- Me tendió el portátil con una página web abierta- son demasiadas fotos y no puedo elegir...

 

Busqué entre la página web...

 

-¿De cuál año quieres que sea el shoot?

 

-Me da igual, la foto que prefieras...

 

-Vale, vamos a ver las del último año... -miro las fotos, un poco por encima , antes de fijarme en unas en concreto- ¿Pero qué es esto?

 

 

 

Mirá atónita las fotos, sorprendida realmente, ¿qué hace una niña de doce años viendo estas fotos?...

Aunque, pensándolo bien, yo a su edad era...

¡Pero ella es distinta a mí!

 

A pesar de querer echarle la bronca, me quedé embobada mirando las fotos...

Vale, joder, soy madre, y tengo que ser responsable, pero... joder, joder, que tengo veinticuatro años, es normal, ¿no?

Aún soy joven y tengo edad de estar mirando...

Mierda.

 

-Holly... -mientras hablaba, en mi oído, subía y bajaba las cejas rápidamente -¿cuál de todos te gusta?

 

Me encogí de hombros y señalé a uno rubio, con los pelos de punta.

 

-Ese, el de la estrella en el pecho.

 

-Oooh, Tom, es muy monoso, ¿sabes? Pero está pillado, lo siento.

 

Reí, nerviosa y la miré.

 

-Mejor, dejamos esto, y vamos a hacer la camisa.

 

Y no precisamente porque tuviera prisa.

Más bien porque vi una foto de hace tiempo de uno de ellos.

Una foto que me recordaba demasiado a alguien.

Y no puedo pensar en esa persona en este momento.

Porque es doloroso recordarle.

 

#Capítulo o2

 

#Capítulo o2

 

 

1ªParte.

 

 

Pioneer.

 

Eso era lo que llevaba no sé ni cuento pidiéndome que la hiciera, y que al final, no sé cómo, o más bien , sí sé cómo, aunque intenté evitarlo, acabó saliéndose con la suya, y la hice. Porque no me quedó otra.

 

Aunque no entiendo mucho sobre estas cosas de Pioneer y de no sé qué cosa, según me dijo Luce, era de una página web que ellos crearon, en la que tenían un montón de cosas , hacían webchats, tenían juegos con los que ganar puntos , fotos, o algo así, no presté mucha atención cuando Luce me contaba lo maravilloso que era y que estaba deseando que fuera verano para poder pasarse el día conectada a lo-que-quiera-que-fuese-eso , para poder subir puntos y ver todas sus webchats en directo.

 

Suspiré , cansada ya de que en esta casa desde hace tiempo no existiera otro tipo de conversación que ese grupo de música con nombre del protagonista de una de mis películas favoritas, Regreso al futuro.

Sí, quizá sacaron el nombre de ahí, creo que algo de eso dijo una vez Luce. Sea como sea, ya estoy cansada de McFly.

 

 

 

El día que Luce se decidió a hacer las pancartas, o como quiera que las llamen, porque no tengo ni idea, la casa era un verdadero , creed cuando os digo verdadero, lío.

 

En el salón estaba todo desperdigado.

 

Las cartulinas por un lado, las pinturas por otro, los pinceles apoyados ''cuidadosamente'' en el sillón, rotuladores de todos los colores junto con los permanentes negro, dorado y plateado, en el suelo, sobre la alfombra, y , cómo no, mi portátil, con las cosas de ella abiertas, encima de la pequeña mesa del centro, ocupando por más de la mitad toda ella.

 

Me había 'robado' el portátil, aunque al principio yo no quería dejárselo, para poder estar en twitter , y algo que aún no entendía lo que era, aunque , según me dijo ella, que es la que sabe, es 'para lo que pagamos, Holly' , a lo que necesita estar conectada casi todo el día (esto ya parece una necesidad más que por diversión) y que a lo que ella llama (supongo que porque en realidad se llama así, porque si no, desde luego, la imaginación de parte de mi familia no la sacó ) supercity.

 

Aunque sigo sin entender para qué estar conectada todo el día, según tengo entendido, las webchats que ellos hacen se quedan grabadas. Y las puede ver tantas veces como quiera.

 

Pero no me hagáis mucho caso tampoco. Ya que de esto no entiendo más bien todo.

Todo es desconocido de esta página web ( ¿ era una página web , verdad ? )para mí.

 

Al menos no había cerrado mi twitter, si no que había sido 'considerada' y había abierto el suyo por otro navegador.

 

-Holly, tienes otra mención. -Me dijo, mientras me señalaba el portátil, con mi twitter en la pantalla abierto.

 

-Déjala, luego la miro.

 

-¿Y si es importante?

 

-Será del trabajo, no te preocupes. Ahora la miro por el móvil.

 

Asintió y siguió a lo suyo, como si nada hubiera pasado, 'buscando la inspiración' como me había dicho minutos antes, cuando le había preguntado si no pensaba ponerse a dibujar y diseñar las pancartas.

 

Me senté en el sillón, mirándola a ella en el suelo, con cara pensativa, mientras miraba algo en el portátil, pensando en qué poner, quizá.

 

Sonreí, mirándola, antes de bostezar de cansancio, a pesar de ser domingo apenas había dormido en todo el fin de semana, ya que el sábado había tenido que ir a trabajar.

 

Pero no un trabajo cualquiera, no.

Una de esas sesiones en las que te tienes que quedar hasta mínimo, las tantas de la noche.

 

Por suerte, había conseguido (bueno, no yo, a mí me daba igual llevármela, ella ya estaba acostumbrada, más bien había sido ella la que lo había propuesto, que lo estaba deseando y la que me había acabado convenciendo, [cómo no, tendiendo ese poder que ella tiene] aunque no me costó mucho aceptar esta vez, ya que sabía que sería cansado) que Luce se quedara en casa de una amiga, ya que la madre se lo llevaba diciendo ya un par de semanas, porque las dos niñas se llevan realmente bien.

 

Y sí, hablo de ellas como si de niñas pequeñas se trataran, porque para mí lo eran.

Doce años...

Demasiado joven todavía.


Aunque sabía que no lo era, sabía que ya tenía su edad.

Pero no quiero que cometa los mismos errores que yo.

Quiero que viva su infancia.

 

Y no que salte a edad adulta de golpe, con la edad de todavía ser una chiquilla, de jugar a barbies y kens, de probarse la ropa de sus madres a escondidas , la mía , en este preciso caso, pensando en que quizá, diez años más tarde pueda ponérsela.

Pero no pensando en una familia, en tener que alimentar a otras personas, en ... en... joder, en tener una hija.

 

 

2ªParte.

 

 

Entré en casa, con las dos manos cargadas , hasta doloridas, de bolsas enormes. La compra.

 

-Luce, ¡baja a ayudarme! -Grité, dejando las bolsas en la entrada, al lado del pequeño escalón, cerrando la puerta a mi espalda, con la pierna, sin dificultad, ya con práctica.

 

-Voy , Holly, ¡espera un rato!

 

-No, necesito ayuda ahora, no dentro de un rato.

 

-¡Pero que están con webchat!

 

Suspiré, una ( por no decir lo único, que era lo que en realidad era) de las cosas que más hacía últimamente .

Me pasaba el día suspirando.

Día y noche.

 

Me dirigí a la cocina, con la primera bolsa en las manos, a sabiendas de que acabaría colocando toda la compra sola.

Desde luego, hacer Pioneer (o como contra sea, que eso es del interés de Luce, no mío) había sido un gran error.

 

Yo no quería que se pasara el día enganchada al ordenador al menos no más que antes al twitter (que creed lo que os digo, lo era, era la persona más viciada a esa página [aparte de mí, claro está] que he conocido nunca)
Y eso se lo permitía, teniendo en cuenta que yo también tengo.

Aunque yo lo tengo por trabajo.

 

Coloqué todo lo de esa bolsa en su sitio (mayoritariamente eran las cosas de la nevera y del congelador) ordenadamente, y y luego volví a la entrada a por otra de las bolsas.

Y repetí el proceso hasta que ya no quedaron bolsas en la entrada, y todo estaba ordenadamente en su sitio.

Claro, sin la ayuda de Luce, que hacía como si yo no existiera.

 

 

Cuando todo en la planta baja se quedó en silencio, sólo podía escuchar voces diferentes , que alguna vez habría escuchado, ya que me sonaban familiares, pero que no les podía poner un nombre, por cierto, y la angelical risa de Luce, desde su habitación.

En la planta alta.

 

Subí las escalera, y la habitación de Luce tenía la puerta abierta (como siempre, nada extraño, odia cerrar la puerta, aunque creo que lo hace sólo para molestarme).

Me quedé en el marco de la puerta, mirando la sonrisa que Luce, mi niña, mi preciosa, tenía en la cara, cómo se achinaban sus ojos cuando reía, cómo se le iluminaban los ojos al mirar a la pantalla de su ordenador, cómo si quisiera a lo que quiera que estuviera viendo, que era McFly, como si quisiera a esos cuatro chicos que, en realidad, no conoce.

 

Fue entonces cuando comprendí que, para ella, ellos eran su felicidad.

 

 

PD:LO SIENTOOOOOOOOOOO, porque porque porque porque no lo puedo hacer más largo, de verdad, en estos caps primeros no podré, la razón es simple, tengo que explicar muchas cosas, y no pasa gran cosa, sólo tenéis que fijaros en lo que dice, porfa, perdonadme t_t Además, creo que son bastante intensos, ¿no? :$ no sé, es mi opinión.

PD2: New, compartido *-* http://breakyourlittleheart.metroblog.com/

#Capítulo o1

 

#Capítulo o1

 

 

-No.- Contesté, si quiera mirándola, manteniendo mi vista en la televisión apagada.

 

-¿¡Pero por qué no!?

 

-Porque no.

 

-No es una razón. -Replicó, cruzando los brazos alrededor de su pecho.

 

-La es.

 

-No.

 

-Sí.

 

-No.

 

-No pienso discutir contigo.

 

-Pero por favoorrrrrrrrrr ya tengo la entrada, porfa, porfa, porfa porfa.

 

-¿Ya tienes la entrada?

 

-Sí, me la regaló Jake. ¡Porfaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa porfaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!

 

-¿Y a qué asunto te regala Jake una entrada? No será que él también va, ¿no?

 

-No, no puede, por eso me ha dado sus dos entradas, porfa, porfa, porfa.

 

-¿Y con quién piensas ir, si se puede saber? -Pregunté, ya exasperada.

 

-Contigo.

 

Y me mostró la sonrisa más angelical que tiene, la cual, probablemente, hubiera estado practicando durante horas delante del espejo.

Sabía que, como siempre, no me dejaría hasta que no tuviera lo que quería, pero aún así no me gustaba.

Joder, que tiene doce años y me está pidiendo ir a un concierto. ¿No es demasiado joven? ¿O es esto de la maternidad, que uno siempre se piensa que es demasiado joven para hacer cualquier cosa?

 

La miré, intentando buscar alguna manera de escaquearme, encima tenía que acompañarla, no le parecía suficiente que tuviera que dejarla ir, con lo poco que me gusta eso.

 

Pero, en cuanto vi su cara de ilusionada, no pude negarme.

Explicarme vosotros como decirle que no a algo tan adorable, frágil, dulce, porque desde luego que yo no lo sé.

Y ella sabe que yo no lo sé, y por eso se aprovecha de mí, pidiéndome cualquier cosa, sabiendo que si me pone esa cara la tendrá seguro.

Tengo que buscar alguna manera de no caer. Al menos intentar no caer siempre en esa trampa que ya se sabe de memoria.

 

Si es que es igualita que el padre. El mismo pelo, sus pecas, sus ojos tremendamente profundos, sus facciones, remarcadas.

Por no decir que los dos tienen ese tipo de voz que encanta, que sólo sirve para cantar, cosa que a mí me falta, siempre he carecido de una buena voz.

Incluso en la forma de ser se parecen. Ese carácter que les impide negarse a no conseguir algo, ese carácter tan cabezota.

 

Supongo que esa es otra de las razones por las que nunca le puedo negar nada, porque su parecido a su padre es impresionante. Y lo echo tanto de menos que haría cualquier cosa por verle de nuevo, sólo una vez más.

 

Cuidar de Luce es la única manera que tengo, de alguna forma, de recordarlo a él, supongo.

 

Suspiré , sacudiendo la cabeza, volviendo mi vista a la televisión.

 

-¿Cuándo es?

 

-Wiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii wi wiwiwi!

 

Sin darme cuenta, ya estaba saltando sobre el sillón, otra vez. Dentro de poco tendríamos que volver a comprar un sillón nuevo, porque una señorita que se emociona fácilmente, habrá roto otro más.

¿Cómo puede ser tan hiperactiva?

 

-Aún no te he dicho que sí -Dije, cogiéndole del brazo para que se bajara de él.

 

Ella sonrió, sabiendo que ya no le podía decir que no. Y, cuando volvió a hablar, su voz sonaba realmente ilusionada.

Ilusionada por ir a ese maldito concierto que tendría que tragarme yo también.

 

Porque, sí, ya me había convencido.

 

-Pero, prometeme, que no te vas a separar ni un segundo de mí.

 

-Claro que no, mamá.

 

En el mismo momento en el que acepté la idea de ir al concierto de ese grupo que ella tanto adoraba, supe que mi vida cambiaría radicalmente.

 

Adiós a la tranquilidad a partir de ese momento.

 

No me equivoqué , los días siguientes a mi aceptación fueron una ,verdadera, locura. Maldita la hora en la que me dejé convencer.

 

Era un ir y venir de locura mezclado con una ligera felicidad (y digo ligera porque todo lo que irradiaba eran nervios, por encima de cualquier gran felicidad que sintiera, y yo estoy segura de que la sentía, se le notaba en los brillos de sus radiantes ojos).

 

Tanto cuando la iba a recoger a la salida de sus clase (según ella muy aburridas) , como cuando yo llegaba por la noche de trabajar (cuando me quedaba hasta tarde, claro).

Siempre era un continuo parloteo de lo fantástico que sería el concierto, de las pancartas que tenía que hacer, de lo que escribiría en ellas ( y lo digo en plural porque , ella misma decidió , yo también llevaría una ), de que no estaba segura de si llevar la cámara porque quería disfrutar a 'tope' del 'mejor concierto de su vida'.

 

Aún no habíamos ido al concierto, y yo ya estaba cansada de verlo. Todo le recordaba a algo del concierto.

Cualquier cosa.

 

Y, por si era poco, encima, tuve que pagar para no-sé-qué cosa.

Llevaba pidiéndome eso ya un par de meses, y había conseguido negarme, argumentando que no tenía dinero.

Argumento que falló cuando fue conmigo al banco a mirar su cuenta de ahorros , y yo, como ya ni me acordaba, saqué dinero delante de ella.

Lo malo fue que saqué también el comprobante.

 

-Pensaba que no tenías dinero de sobra -Me había dicho, y yo quise que me tragara la tierra.

 

Porque , después de eso, ya no tuvo problema ninguno en convencerme, salió el tema de su padre 'accidentalmente' y ya no pude decirle que no.

Sé que lo hace queriendo, sabe que no puedo decirle que no a nada, y, peor aún, cuando lo intento, me pregunta cualquier cosa sobre su padre, y sabe que no le puedo contestar, por lo que, para cambiar de tema, acabo diciéndole que sí.

 

Lo sabe, y sabe aprovecharse de ello.

 

El tema de su padre es un tema realmente delicado.

Sé que a ella le duele.

El no saber quién es, cómo era, no acordarse de su olor, de su pelo, de las pecas que lo recorrían, debe ser algo doloroso, pero , como ya he dicho, no lo recuerda.

En cambio yo sí.

Y sufro por recordarlo.

Quisiera que estuviera conmigo. Apoyándome, ayudándome a cuidar de nuestra hija. Porque era nuestra.

 

 

 

 

Pd: este es corto, los demás los haré mínimo de ocho páginas de word.

Otra cosa, no podré subir tan seguido como siempre lo hacía con mis demás fics, pero desde que tenga, subiré, de verdad.


¿Comentáis? (:

 

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